La Mofeta Vs el Vive del 2011 Pt 1
Gracias al tiempo que me quitó el robo de cargamentos de droga a bandas rivales, el regenteo de dos tugurios y las salvadas de pellejo a un tal Tony, llegué tarde al Foro Sol y me perdí a los Estrambos (¡chin!).
Llego y sufro de mi primer ataque de irritabilidad hacia los tipos de seguridad. En la revisión común, el sujeto me pide sacar todos los objetos de uno de los bolsillos del pantalón. Saco llaves, teléfono y monedero. Aún se veía un bulto, y en lugar de preguntarme qué más traía, el tío me toca el bolsillo como pesándolo. Con un leve dejo de encabronamiento saco al papel causante del bulto y le digo “es sólo un papel”. Él me contesta “el gorro” en tono de reto, aunque sin aspavientos. Se lo doy para que lo revise mientras lo veo con ojos de vasyrechingasatureputísimamadre y ya nada agregó.
Llegue a ver a Los de Abajo, pero después de un rato de demagogia y condescendencia me dieron huevita y me fui a comer. Me empaqué una orden de burritos que, dicho sea de paso, son un oasis con sus 35 varitos entre tanto precio abusivo. Doy un rol y veo a una chica con ropa pseudo indígena repartiendo folletos de información y me sorprendo de su altura. Inconscientemente dirijo la vista a sus pies, como buscando tacones, pero no, en verdad era enorme.
Voy al escenario principal a escuchar a Tokio Ska Paradise Orchestra. Buen ska de sonido clásico. No recuerdo la última vez que bailé esos ritmos, pero era evidente mi falta de práctica: sólo movía los brazos. Pese a que la música iba bien, de repente se transformó en ruido de fondo para las catapultas, los trampolines y los slams de las chicas. Por cierto, nunca había visto que se arrancara con tal furia la tela con que se suele proteger el césped de Foro.
Luego fui por una chela. Me interesaba el vaso. El diseño de este año se asemeja a los que te venden en las promociones de los cines. Por suerte, el patrocinador fue Indio, y se agradece una cerveza oscura en lugar de la insípida Sol.
Regresé al escenario principal a oír a Fobia. Tenía mis dudas sobre quedarme, pero luego de un rato, vi que, a excepción de una, me sabía todas las rolas; y además las cantaba. Disfruté el momento, sobre todo burlándome en mis adentros del Cha y lo ruco que se ve.
Mi única visita del primer escenario fue al nombrado “Indio”, el cual, gracias a Dios, dejó la curva de los pits del autodromo para colocarse ahora en el estadio Jesús Martínez “Palillo”. Fui a escuchar a Bomba Estéreo. Tocan un batido de cumbia, hip hop y punchis punchis sabrosón. Habrá que seguirlos.
Después me fui a sentar a las gradas. A mi edad uno ya se cansa pronto. Desde ahí aprecié la presentación de Chary García. Trae una gran banda y el es formidable en el piano, pero al buen Charly ya se le acabó la voz. En gran parte de las canciones su corista, una lindura por cierto, llevaba el peso de las mismas. Sin embargo, salí contento porque tocó todas las que me sé.
Ya algo recuperado, bajé con la muchedumbre para la intervención de Jane’s Addiction. Traían un show decente. Algo misógino, pero decente. Dave Navarro es un excelente guitarrista y Perry Farrel sigue conservando su peculiar voz. Estuvieron bien pero Perry pecó de exceso en su corrección política. Cuando tocaron la única rola que realmente me sé (Jane says), la ejecución no fue la normal, y la versión resultante no fue de mi total agrado.
Por último me fui a asomar a Sepultura, y aunque se oía rico, ya no me quise quedar (aquí es cuando el respetable se acuerda de mi jefecita).
Por cierto, la madre esa del iLike de Indio nunca funcionó, y si me equivoco y en algún momento lo hizo, jamás me enteré porque me harté de intentarlo. ¡Ah! Y sí vi iPads, pero sólo con el staff de Indio.
Mañana la segunda entrega



