La Mofeta vs Los sueños húmedos

No sé si se les siga diciendo así. En mis tiempos púberes (léanme usando el cliché), se le llamaba así a cuando despertabas con los calzones levemente mojados de liquido seminal, por lo que se deducía se había soñado con situaciones sexosas. El término se solía usar en metonimia de lo último: tener sueños húmedos significaba haber soñado cochinadas.

He de confesar que ese tipo de sueños me han sido frustrantes en una apabullante mayoría. Por lo general, cuando “la actividad sexual vigorosa” (sic) se aproximaba,¡me despertaba! A lo más que mis calenturientos sueños solían llegar eran a un cunnilingus. Había otros sueños en los cuales yo me obligaba a despertar: generalmente eran con mujeres no muy atractivas (léanme usando un eufemismo de viejas feas) o con familiares (cada quien sus traumas, ¿no?).

Y así transcurrió mi adolescencia. La verdad es que tampoco soñaba yo mucho con cuchiplanchar, pero no le quitaba infortunio a mis escasos sueños eróticos.

Ya más crecidito, las pocas veces que Morfeo me envía a tales lugares el tenor no es distinto, salvo en una ocasión, donde sí llegué al coito, pero alguien nos interrumpía (¡demonios!). No me desperté ahí pero ya olvidé en qué concluyó dicha aventura onírica.

Anoche ocurrió algo inusitado. Sin premeditación aparente, Morfeo me hizo un sublime regalo. Envió a Gracie Glam (googleenla puercos) ha hacerme La Noche. Lo sucedido no cruzó al límite de lo hardcore, pero tampoco estuvo en los terrenos de lo cursi. Simplemente fue mucho y bueno, muuuy bueno. En algún punto del trayecto sabía que era un sueño, pero por fortuna no fue sino hasta mucho después de aquellos rituales amatorios (¡oh sí! Fue pelea de varios rounds). Para cuando el sol apareció, mi rostro dibujaba una satisfactoria sonrisa. Agradecí los favores divinos e inicié el día con el ánimo por las nubes.

Gracie Glam

Y por si se preguntaban, no se me ocurrió revisar mis calzones buscando rastros de liquido seminal.

La Mofeta Vs el Vive del 2011 Pt 2

Previniendo me ocurriera lo del día anterior, limité mis delitos a robar una lancha, huir de la policía y entregar un cargamento de estupefacientes. Abandoné la madriguera con tiempo. Todo marchaba bien hasta que el convoy del metro se aproximaba a la estación Ciudad Deportiva. Un mar de gente entraba con lentitud al Autodromo de los Hermanos Rodríguez, y ante tal panorama no pude decir mas que “Oh my dog!”.

Había revendedores, los normales, pero pidiendo mas que ofreciendo. Y muchos, muchos mortales tratando de conseguir boletos bajo el escudo del verbo necesitar. Demasiada demanda para nula oferta, signo inequívoco del futuro portazo.

La parsimoniosa entrada fue agotando el tiempo ganado. ¡Chin! Ya no llegué a ver a Yokozuna, y sólo alcancé el final de Liber Terán, quien por fortuna, cerró con “Don’t have to be”. Le di una última oportunidad al tótem de Indio, siendo defraudado de nuevo, y me dirigí al escenario rojo, que este año fue una carpa. Ahí escuché a Ruido Rosa, un combo de féminas ruidosas y bellas. Gran sabor de oídos.

Proseguí luego a la carpa Intolerante, donde Sara Valenzuela tenia a Leika Mochán, de Muna Zul, e Iradia Noriega ¡de coristas! Muy diferente a su trabajo con La Dosis. Buen show.

Ya en el escenario Indio escuché un rato a Ana Tijoux. Me gusta su voz pero el hip hop no del todo. Posteriormente fui al escenario principal a ver a San Pascualito Rey. Caso similar. Son buenos músicos pero su propuesta no me termina de conquistar. Quizá mi motivo real fue ver a Alex Otaola repuesto y haciendo lo suyo con la guitarra. Estuve ahí un rato y luego regresé a la carpa roja. Se presentaba Joe Volume. Mucho frenesí pero al tío no se le entendía cosa alguna. El interlocutor era su bajista, creo. Fuera de ello, la tocada estuvo prendida, pese a dejar al respetable con ganas de escuchar “The Kids”.

Volví a la carpa Intolerante a escuchar a Los Dorados. Llegué a las dos últimas canciones, pero fueron suficientes para percibir el talento de este quinteto en vivo.

De nuevo al escenario principal, Los Pericos estaban próximos. Soy de los nostálgicos que creen que con la salida de Bahiano la banda perdió mística. Sin embargo, sus últimos dos discos me parecieron buenos, en particular “Pericos and Friends” que, sí, con grandes invitados de por medio, me hicieron no dar tanta importancia a la ausencia del vocalista original. Así que con el prejuicio de lado, disfruté enormemente la actuación. Y cómo no, puro trancazo: “Jamaica Reggae”, “Runaway”, “Pupilas Lejanas”, “Complicado y Aturdido”, “Sin Cadenas”… ya para “Home Sweet Home”, la pieza de despedida, salí poco a poco de la muchedumbre hacia la carpa roja. Debido a la agitación de la carrera, no grabé en mi memoria qué canción Letz Zep concluía. Su presentación casi terminaba y ya sólo oí dos canciones. ¡Pero qué canciones! “Whole Lotta Love” e “Imigrant Song”. ¡Que chingón tocaban! Rocanrolié lo que en años no hacía. Si ellos son sólo la banda oficial tributo de Led Zeppelin, ¿cómo serían las presentaciones de aquellos monstruos en su apogeo?

Después de haber saltado lo que salté, me dirigí a las gradas a terminar ahí el día de festival. Ya instalado, presencié a Jarabe de Palo, Los Bunkers y a Los Enanitos Verdes. De los primeros canté las del primer disco y las básicas (“Bonito”, “Depende”). De los segundos, la vara era alta, ya que quedé encantado de su aparición  de 2009, y aquél intro donde Tulio Triviño les daba instrucciones, cual director técnico, cerrando con la maravillosa frase “Esta será la mejor presentación de Los Prisioneros de la historia”. Tocaron bien, pero no llegaron a aquellos niveles.

De los terceros, yo creí conocer un puñado de rolas, pero para mi sorpresa, me sabía prácticamente todas las que tocaron. Mi oído andaba tan afinado que hasta me di cuenta de las partes de “Miss you” de los Stones y “Moby Dick” de Led Zeppelin que se echaron entre canciones. El rucometro estaba aceitando el engranaje.

El día llegaba a su fin y había decisiones qué tomar, pero de eso escribiré mañana.

La Mofeta Vs el Vive del 2011 Pt 1

Gracias al tiempo que me quitó el robo de cargamentos de droga a bandas rivales, el regenteo de dos tugurios y las salvadas de pellejo a un tal Tony, llegué tarde al Foro Sol y me perdí a los Estrambos (¡chin!).

Llego y sufro de mi primer ataque de irritabilidad hacia los tipos de seguridad. En la revisión común, el sujeto me pide sacar todos los objetos de uno de los bolsillos del pantalón. Saco llaves, teléfono y monedero. Aún se veía un bulto, y en lugar de preguntarme qué más traía, el tío me toca el bolsillo como pesándolo. Con un leve dejo de encabronamiento saco al papel causante del bulto y le digo “es sólo un papel”. Él me contesta “el gorro” en tono de reto, aunque sin aspavientos. Se lo doy para que lo revise mientras lo veo con ojos de vasyrechingasatureputísimamadre y ya nada agregó.

Llegue a ver a Los de Abajo, pero después de un rato de demagogia y condescendencia me dieron huevita y me fui a comer. Me empaqué una orden de burritos que, dicho sea de paso, son un oasis con sus 35 varitos entre tanto precio abusivo. Doy un rol y veo a una chica con ropa pseudo indígena repartiendo folletos de información y me sorprendo de su altura. Inconscientemente dirijo la vista a sus pies, como buscando tacones, pero no, en verdad era enorme.

Voy al escenario principal a escuchar a Tokio Ska Paradise Orchestra. Buen ska de sonido clásico. No recuerdo la última vez que bailé esos ritmos, pero era evidente mi falta de práctica: sólo movía los brazos. Pese a que la música iba bien, de repente se transformó en ruido de fondo para las catapultas, los trampolines y los slams de las chicas. Por cierto, nunca había visto que se arrancara con tal furia la tela con que se suele proteger el césped de Foro.

Luego fui por una chela. Me interesaba el vaso. El diseño de este año se asemeja a los que te venden en las promociones de los cines. Por suerte, el patrocinador fue Indio, y se agradece una cerveza oscura en lugar de la insípida Sol.

Regresé al escenario principal a oír a Fobia. Tenía mis dudas sobre quedarme, pero luego de un rato, vi que, a excepción de una, me sabía todas las rolas; y además las cantaba. Disfruté el momento, sobre todo burlándome en mis adentros del Cha y lo ruco que se ve.

Mi única visita del primer escenario fue al nombrado “Indio”, el cual, gracias a Dios, dejó la curva de los pits del autodromo para colocarse ahora en el estadio Jesús Martínez “Palillo”. Fui a escuchar a Bomba Estéreo. Tocan un batido de cumbia, hip hop y punchis punchis sabrosón. Habrá que seguirlos.

Después me fui a sentar a las gradas. A mi edad uno ya se cansa pronto. Desde ahí aprecié la presentación de Chary García. Trae una gran banda y el es formidable en el piano, pero al buen Charly ya se le acabó la voz. En gran parte de las canciones su corista, una lindura por cierto, llevaba el peso de las mismas. Sin embargo, salí contento porque tocó todas las que me sé.

Ya algo recuperado, bajé con la muchedumbre para la intervención de Jane’s Addiction. Traían un show decente. Algo misógino, pero decente. Dave Navarro es un excelente guitarrista y Perry Farrel sigue conservando su peculiar voz. Estuvieron bien pero Perry pecó de exceso en su corrección política. Cuando tocaron la única rola que realmente me sé (Jane says), la ejecución no fue la normal, y la versión resultante no fue de mi total agrado.

Por último me fui a asomar a Sepultura, y aunque se oía rico, ya no me quise quedar (aquí es cuando el respetable se acuerda de mi jefecita).

Por cierto, la madre esa del iLike de Indio nunca funcionó, y si me equivoco y en algún momento lo hizo, jamás me enteré porque me harté de intentarlo. ¡Ah! Y sí vi iPads, pero sólo con el staff de Indio.

Mañana la segunda entrega

La Mofeta vs el 2010

Esta semana vi El Infierno (Luis Estrada, 2010) y luego de reflexionar sobre la actualidad de mi país, escribir esto me resultaba más difícil de lo que pensaba. ¿Cómo escribir sobre un buen año, después de ver pasar tantas desgracias? ¿De economías injustas? ¿De ver muertos ya no sólo por hambre, sino por balas fraternas? ¿No resulta frívolo hablar de buenaventura desde la comodidad de este oasis llamado Ciudad de México, donde la vida se nos va en el transito y en enfurecemos por las obras viales; cuando en Chihuahua la gente vive con zozobra segundo a segundo? Pensaba finalmente en desistir, hasta que encontré el sentido de hablar de cómo me fue este año: agradecimiento. Dependiendo en qué crea o no crea uno, Dios, la vida, el cosmos, los chacras, o lo que sea; todos aquellos que no vivimos en carne propia esas situaciones tenemos mucho que agradecer, independientemente de cómo nos pintó el último año de la década.

Y es que este 2010 fue particularmente bueno para el que esto escribe. De entrada, y lo quizá sea más importante, es que llegué a mi cumpleaños numero veintinueve. Normalmente solemos atribuirle cierto significado a determinados onomásticos: los dieciocho, los veinte, los veinticinco, et al. Para mí, el numero veintinueve era un evento importante.

Eran finales de los noventa cuando, por estar de baboso, una oujia vaticinó que moriría a los 28 años. La sugestión fue transformando internamente la forma de conducir mi vida. Seguí mi camino durante los poco más de diez años siguientes creyendo que moriría joven y viviendo siempre el ahora, sin visión posterior al mediano plazo. Jamás planeé a futuro, aunque sin hacer estupideces. Llegar al cumpleaños 29 significó un renacimiento, una revolución en mi manera de ver el mundo, mi mundo, y de fortalecimiento, de búsqueda, de emoción, de expectativas.

En otros rubros, este 2010 me permitió hacer muchas cosas. Por fin hice los tramites para mi titulación, la cual conseguí por ahí de mayo. Conseguí una mejora laboral. Hice mis primeros viajes de placer en solitario: fui a Guadalajara, evento que me llevó a subirme a un avión por primera vez en la vida; y regresé a la playa, después de alrededor de veinte años de no ir. Conocí Zihuatanejo. Renové el alquiler de la madriguera, ejemplo tácito de comenzar a echar raíces. Conocí a mi nueva sobrina, Aline. Me reencontré con gente de mi pasado: familia, amigos de la secundaria y el bachillerato, amigos de otros tiempos y espacios. Gocé de salud suficiente, siempre tuve qué comer y donde dormir; y tuve a mis seres queridos próximos, en materia o en esencia. Vi a Calexico, al gran Paul McCartney, a los hermosos Belle and Sebastian, a la bella Regina Spektor, a Ozomatli, a los Pixies (dos veces), a Arcade Fire, a Interpol, a Foals, a los rabiosos Triangulo de Amor Bizarro. Me asombré con The Tender Trap y volví a ver a los maravillosos Flaming Lips.

Tal vez no haya sido un año sumamente trascendente, pero si uno muy productivo. Para mí fue un buen año y doy gracias por ello.

La Mofeta reflexiona sobre el concierto de los Pixies en el Metropólitan

Pese a una calidad de audio inferior, un set prácticamente idéntico y una menor interacción con el publico respecto a la presentación del día anterior en la curva cuatro del Autódromo Hermanos Rodríguez; el recital que brindaron los oriundos de Boston, Massachussets la noche del 17 de octubre de 2010 fue infinitamente más rico y emotivo. Las razones pueden ser varias: un foro más intimo, un mejor trabajo de luces, más banda y menos niños bonitos o que la cerveza a disposición fuera Indio y no Corona. Sin embargo, lo que para este humilde escribidor resultó la diferencia fue que las tres mil personas ahí presentes queríamos únicamente ver a los Pixies –aunque a The Temper Trap también les fue bien. Se corearon todas las canciones y se celebraron todas las acciones. El público le hizo saber a los músicos que realmente se deseaba escucharles, y ellos respondieron con una enorme actuación. La prueba fehaciente de ello estuvo en que, después del regreso protocolario, nos regalaran un verdadero encore a luces prendidas.

Un gran, gran, gran concierto

La Mofeta Vs El Estadio Azteca

El Azteca en el América vs Atlas

Estaba algo nervioso. Fura de los partidos Poli –UNAM cuando era niño, y de aquella final de ida de los Toros Neza vs La Piedad por allá del 2001 (por el ascenso), no había asistido a un estadio de futbol, o por lo menos a ver futbol de primera división. Hoy fui al primero, un América- Atlas en el Estadio Azteca.

Los nervios previos a mi arribo al llamado “coloso de Santa Ursula” se debían no sólo a ser “mi primera vez” en el Azteca, sino a la afición contraria. En aquel Neza – La Piedad, yo estaba en los locales. Me situé con la porra “la mancha” y el relajo con ellos fue mucho mayor que mi atención al partido (un 3 –3 ). Hoy iría de visitante. En mi percepción de las aficiones de los equipos en el distrito federal, considero a la de América a la mitad, más agresiva que la del Cruz Azul, pero menos que la de los Pumas. Mi temor era encontrarme con, por ejemplo, “La Monumental” o algo por el estilo, y que me pusieran una madriza.

Era raro ir en el microbús siendo el único con la playera del Atlas y estar rodeado de playeras Americanístas. Al llegar al estadio, el ver policías me tranquilizó.

Conforme fui adentrándome en el recinto, el nerviosismo se iba atenuando, hasta que, al salir del túnel, contemplé la cancha y las graderías. Majestuoso, hermoso. Se veía pequeño pero a la vez inmenso.

Mi asiento estaba en la cabecera sur, la de visitantes, pero aún así los locales eran mayoría. La porra del Atlas se encontraba en una de las esquinas altas de la cabecera. Jamás dejaron de cantar. Sus gritos retumbaban por todo el estadio. En determinado punto del partido, cuando los cánticos atlístas sonaban enormes, oí un grito de “¡Calléenlos con un gol!”, mismo que no llegó. Ya casi concluía el encuentro. La porra cantó aún terminado el partido. La piel se me erizaba con el “Vamos, Vamos Rojinegros, está noche tenemos que ganar” (era de tarde en aquél momento, pero el Atlas suele jugar en la noche como local). Los Americanístas sólo se oían cuándo el sonido local los alentaba, y en contadas ocasiones. Reaccionaban al lo ocurrido en el terreno de juego, pero no cantaban.

Mi visión del partido era un cuanto extraña: acostumbrado a ver los partidos horizontalmente por televisión, el hacerlo de forma vertical me alteraba un poco. Pero se veía bien. Lo difícil era determinar la profundidad del viaje del balón, yo pensaba que salía del terreno en varias ocasiones, pero no, caía dentro del terreno y a distancias que no creía. También es raro sólo ver el partido sin escuchar comentaristas. Sin embargo es más emocionante emocionarse (valga la redundancia) sólo con lo que uno está viendo, y no con los gritos del perro Bermúdez o las maldiciones de Javier Alarcón. También las jugadas se ven distintas. No sé si por mi ubicación en el estadio, pero de repente era como ver una cascarita. El super orden que se ve por televisión dista de lo que yo vi en la cancha. El gol de Cabañas lo vi un tanto circunstancial, y en la repetición por TV fue un golazo. Eso, sin restarle el merito al delantero azulcrema.

Pese a haber perdido, me fui muy contento del Azteca. Fue una gran experiencia, y sólo me reafirmó las ganas de ir ahora al Jalisco, a ver a mis zorros jugar de local.

En el Azteca

Andrés Calamaro – “Estadio Azteca”

Banda-Album-Portada

Este meme lo enconté en el Facebook de Axel alviso. Se me hizo interesante y lo dejo por acá. Si alguien desea compartir su aportación, puede dejar la liga de su entrada de blog o donde haya colocado la foto.

Banda-Album-Portada

Banda-Album-Portada

1. http://en.wikipedia.org/wiki/Special:Random
El nombre del articulo sera el nombre de tu banda

2. http://www.quotationspage.com/random.php3
Las ultimas cuatro palabras de la ultima cita famosa, será el titulo del disco.

3. http://www.flickr.com/explore/interesting/7days/
La tercera foto , no importando que es, sera la portada.

4. Usando Photoshop o algo similar junta todo.

5. Listo, postealo y hazle una tagg a tus amigos que quieras invitar a participar. (o como deseen compartirlo)

La Mofeta vs Carla Castañeda

Supe de su existencia cierto día que su mamá, Romy Mendoza, hizo una grabación en mi sala. En ese momento estaba trabajando con Luis Alfonso Mendoza. Al terminar de grabar, Romy platicaba con Luis sobre los hijos de ella, Carla y Arturo. En ese momento supe que Romy y Mario Castañeda, también actor de doblaje, estuvieron alguna vez casados.
No había pasado algo trascendente con el tema hasta que, cierto actor (cuya identidad protegeré) hizo alguna vez un comentario sobre Carla, haciendo referencia hacia su belleza. Ello me creo algo de curiosidad, pero tampoco algo relevante, puesto que tenía entendido que Carla no iba a la empresa en que trabajo. Después escuché otros comentarios parecidos, por lo que la curiosidad también fue en aumento.
Hace no mucho, viendo los llamados de otra sala, me enteré que Carla tendría llamado. Mi sala está junto a la entrada y por lo regular es común que vea quien entra o sale. Pensé que aquél día saciaría mi curiosidad, pero sólo pude ver cómo llegaba, a las carreras, y no la vi cuando salio.
Pasó el tiempo un buen día, mi director en turno, Salvador Delgado, la llamó para un par de loops. Mi reacción fue un tanto tonta, me emocioné como si fuese a salir con alguien. Después me entró el veinte. A lo mucho estaría diez minutos y no era para tanto.
El día llegó y Carla nomás no. Salvador estaba visiblemente encabronado, cuándo, a quince minutos de la hora de la comida, la actriz llegó corriendo. Entró a la sala y, al ver que el director reaccionaba muy frío, comenzó a ponerse nerviosa. Como pudo salieron los loops, y terminada la misión, salió presurosa a su próximo destino.
Haciendo el recuento de tan fugaz encuentro, mis conclusiones son: sí, es guapa. Pero yo me la imaginaba más alta. Es chaparrita, y me dio la impresión de estar frente a una chica de bachillerato, en lo físico. Ante la brevedad del hecho, no puedo hablar de su personalidad. En fin. Dejo un video con una entrevista de la susodicha. Tomen sus propias opiniones.

La mofeta vs la influenza

Después de diez días de contingencia a causa de la influenza, ¿qué nos ha dejado todo esto? Paranoia. Escepticismo. Cifras infladas. Cifras subvaloradas. Escasees de desinfectantes y cubre bocas. Compras de pánico. Vacunas y cubre bocas a precios altísimos. Escuelas cerradas. Una economía más vilipendiada de lo que ya estaba. Una ciudad desierta. Ciudades atestadas de extraños. Muertos sin nombre. Vejaciones en extranjia. Vejaciones nacionales. Plazas, bares, restaurantes y cines vacíos. Partidos a puerta cerrada. Conciertos cancelados o pospuestos. Postales de vagabundos, prostitutas de esquina y emos con cubre boca. Cifras contradictorias entre el gobierno y la OMS. Declaraciones contradictorias del gobierno hacia medios locales y extranjeros. Caricaturas de polo polo con mascarilla. Indignación por nombrar “gripe mexicana” a este tipo de influenza, como si los españoles hubieran hecho lo propio por la “gripe española”. Correos electrónicos con cientos de teorías de complot. Virus que cambian de nombre. Cumbias a los tres días. Misantropía flotando en el aire. Sospechosismo puro.

Pese a todo, lo que me queda son dos reflexiones en particular: la primera es que las epidemias son, han sido y serán la forma en cómo la naturaleza controla la natalidad de las especies. Por otra, que conforme la marea se calme, las cosas seguirán tomando rumbo hacia el hoyo putrefacto al cual ya se dirigían.

La mofeta VS. este Blog

Pese a no ser un bloger muy prolífico, hoy día he decidido abrir un blog más. ¿La razón? Que también hoy cierro un blog.

Hasta ahora he manejado tres bitácoras. La primera que abrí está en spaces, de Microsoft. En el es donde más escribo, y es que es el más íntimo. En él hablo de mi vida y de lo que  me sucede, cosas que difícilmente le interesan a alguien más que a mí o a mis conocidos. Él es una bitácora en un sentido más tradicional. El hecho de que no haya emigrado de plataforma se debe a que, al ser spaces un cliente no muy popular en la blogósfera, me permite cierta intimidad a lo que escribo. Es mas ad hoc con el tipo de contenidos.

El segundo blog que abrí debe su razón de ser a mi afición a la música. La mofeta está al aire! nace de un viejo proyecto de radio universitaria. Pretendía ser “mi blog musical”, pero a falta de banda ancha en casa y, sobre todo, tiempo libre para la investigación / redacción; carece de entradas regulares. De hecho, y en un acto de autocrítica, considero que no aporta gran cosa al mundillo de los blogs musicales. Sin embargo, no lo he cerrado por un acto romántico. Escribo en el cuando puedo y cuando creo que tengo algo medianamente importante, mas que decir, que compartir. Lo abrí en blogger por ser una plataforma regular para este tipo de blogs.

Por último, abrí otro blog en blogger: Movimiento rectilíneo uniforme. Pretendía ser mi blog de opinión. Sin embargo, nunca le puse mucho empeño, y a final de cuentas, ni el nombre terminó de gustarme, pese a que tenía muchas ganas de nombrar un blog así. Hoy decido cerrarlo de forma simbólica, puesto que no borraré el url. Trataré de verlo como un ejercicio fallido del cual aprender.

Hoy abro El Blog de la Mofeta tratando de llenar ese hueco. Lo abro en WordPress para probar el servicio de éste. Hoy también hago el compromiso de escribir algo aquí por lo menos una vez a la semana. Pretendo que éste sitio sea mi centro neuronal en la red.

Espero que quien pare por este blog encuentre algo interesante. Agradeceré cualquier tipo de comentario.

Manos a la obra.

Por cierto, antes de esta entrada pueden ver lo que escribí en movimiento… por alguna extraña razón no se pueden ver las imágenes ni lo videos, pero bueno.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.